|
•
Los
compradores de Hong Kong utilizan un espejo
dotado de RFID par ver lo que quieren
Mi-Tu,
un importante minorista chino, ha instalado
espejos dotados de RFID, catálogos y
sistemas de seguridad diseñados para
mejorar la experiencia de compra de los clientes
y estimular las ventas.
La
exclusiva casa de moda y minorista Mi-Tu ha
equipado dos de sus tiendas de Hong Kong con
espejos dotados de RFID y pantallas electrónicas.
Los dispositivos permiten a los clientes, en
un solo vistazo, ver y localizar una amplia
selección del inventario existente en
tienda mientras se prueban y compran las prendas.
La primera tienda se equipó en noviembre
de 2006, y el segundo despliegue tuvo lugar
en mayo de este año.
El sistema de compra
interactivo ha incrementado las ventas en las
tiendas un 30%, según fuentes de Mi-Tu,
que vende diseños italianos en 28 tiendas
en China, Hong Kong y Macau, y se focaliza a
jóvenes y mujeres que hacen grandes compras.
Para noviembre, Mi-Tu instalará el sistema
en una tercera tienda en Hong Kong.
Mi-Tu está utilizando
el Smart Retail System (SRS) de Schmidt Electronics,
que incluye probadores inteligentes caracterizados
por espejos (conocidos como Smart Dressing Mirrors)
con antenas y lectores RFID EPC Gen2 instalados
detrás de los espejos. Los probadores
también cuentan con pantallas LCD montadas
en la pared, adyacentes a los espejos. El sistema
SRS también comprende una aplicación
de catálogo electrónico (e-catalogue),
tarjetas de cliente VIP dotadas de RFID y un
sistema de seguridad que alerta a los vendedores
si una prenda etiquetada se está sacando
de la tienda.
Los elementos del Smart
Dressing Mirror y del Smart Fitting Room fueron
desarrollados conjuntamente por Schmidt en cooperación
con el Instituto de Textil y Ropa de la Universidad
Politécnica de Hong Kong. El primer acercamiento
de Mi-Tu a la universidad fue hace aproximadamente
un año, para intentar buscar un sistema
basado en RFID que puede personalizar la experiencia
de compra. La universidad preguntó después
a Schmidt para diseñar un sistema que
pudiera proporcionar opciones e información
adicional a los clientes, tanto en los probadores
como a través de toda la tienda.
Mi-Tu adhiere tags EPC
Gen2, fabricados por Schmidt, en todas las prendas
del inventario de ambas tiendas. Cada tag tiene
un único número de identificación
asociado con el nombre del modelo de la prenda
y la descripción, incluyendo la talla,
el color y el tejido, en el sistema de back-end
de Mi-Tu basado en Microsoft.
Cuando un cliente entra
en el probador y se acerca al espejo sosteniendo
un ítem etiquetado, el sistema captura
y transmite el número ID, a través
de una conexión Ethernet, al sistema
de back-end de la tienda. El software SRS correlaciona
el número del tag con el de las otras
prendas y después aparecen imágenes
de los ítems correspondientes en la pantalla
LCD. El cliente puede ver una serie de imágenes
y de texto en la pantalla, que recomienda mezclar
y juntar otras prendas con las que se tienen
en la mano.
Un cliente que quiere
probarse una pieza específica puede apretar
un botón en un intercomunicador para
comunicarse con los vendedores desde dentro
del probador. La petición se recibe en
el mostrador de ventas, donde el intercomunicador
se conecta con un PC. Un empleado puede después
averiguar que probador proviene la petición
y ver la imagen que el cliente ve en la pantalla,
para determinar el ítem exacto que se
está solicitando.
Según Matthew
Man, director general de Schmidt, “el
sistema RFID ha incrementado las ventas haciendo
que muchas peticiones puedan estar disponibles
para los compradores mientras se están
probando las prendas. Los clientes muchas veces
entran en el probador llevando una sola prenda
de ropa pero acaban pidiendo más prendas
para probarse con la primera, basándose
en las opciones proporcionadas por la pantalla
LCD.
El sistema recoge información
sobre que ítems se han probado y cuáles
se han vendido, permitiendo a Mi-Tu analizar
el éxito de los productos vendidos en
sus tiendas.
Mi-Tu ha instalado e-catalogues
en la área de ventas, que incluye un
lector RFID, un PC y una pantalla LCD. Para
saber más acerca de una determinada pieza
de ropa, el vendedor muestra la prenda al lector,
que captura el número del tag RFID. El
PC muestra información de marca, una
descripción de la prenda, datos del tejido
y el precio en el LCD, y el e-catalogue alerta
al vendedor si están disponibles otras
tallas y colores, así como la área
específica de la tienda en la cuál
están localizadas.
Además, los tags
RFID están diseñados para ayudar
a disuadir los robos en tiendas. Todos los tags
se quitan en el punto de venta para reutilizarlos
en otros ítems así, si un cliente
intenta sacar una prenda fuera de la tienda
sin pagarla, un lector en la puerta captura
el número de identificación de
su tag y envía una alerta al mostrador
de venta.
Con la próxima
instalación en la tercera tienda, Mi-Tu
planea implementar un sistema VIP. Los clientes
participantes recibirán tarjetas VIP
dotadas de RFID, embebidas con chips RFID Gen2
codificados con los números únicos
ID de cada cliente. Cuando un cliente que porta
una tarjeta entra en la tienda, el lector captura
su número ID y lo envía al sistema
de back-end, donde se asocia con la historia
de compra de aquella persona.
Los vendedores pueden
después dar la bienvenida al cliente
por su nombre y recomendar aquellos ítems
que se adaptan a sus intereses de compra. Una
vez entra en el probador, el cliente VIP puede
mover la tarjeta VIP cerca del lector del probador.
Si está cualificado, el comprador puede
después recibir información de
precios de descuento para cada ítem que
se ha probado.
Inicialmente, según
explica Matthew Man, algunos clientes expresaron
su preocupación acerca del sistema del
probador. “Querían saber si había
cámaras escondidas y se preguntaban,
‘Cómo saben que ítem tengo?’”
Una vez estuvieron familiarizados con el sistema
y entendieron que utiliza tecnología
RFID y no cámaras, para Man, “se
adaptaron muy rápido sin más problemas”.
Los clientes muchas veces
entran en los probadores portando sólo
un ítem, pero acaban pidiendo otras prendas
para probarse con lo primero que habían
cogido, basándose en las opciones proporcionadas
por el sistema. “El cliente no quiere
que las dependientas le estén encima”,
comenta Man. “Quieren privacidad en su
experiencia de compra. Así, se pueden
probar la ropa en su propio tiempo, en su propio
espacio. Es más relajado”.
Para la tercera instalación,
Schmidt está desarrollando un nuevo sistema
llamado G-Box. El sistema puede reducir los
costes existentes hasta el 50%, predice Man,
porque el software, la antena y el lector se
integrarán en una sola unidad. “Verán
su retorno de la inversión mucho más
rápido”, asegura Man, quién
añade que el sistema le ha costado unos
60.000 € por tienda.
“Nuestro
objetivo es aportar un servicio más eficiente
y satisfactorio a nuestros clientes”,
apunta Katherine Ho, directora general de Mi-Tu.
“Actualizaremos constantemente nuestro
sistema para satisfacer la necesidad de cada
cliente. El sistema ayudará definitivamente
a conducir nuestros ingresos de ventas, permitiendo
promociones proactivas de productos adicionales”.
|